About Me
“Hola, soy Sergio Hechim. Nací en Santa Fe, en el corazón de la República Argentina, uno de los países más hermosos, impredecibles y maravillosos del mundo. Les comparto cuatro puntos.
Primero, agradecimientos. A quienes me abrazaron, me empujaron o me negaron. Cada encuentro ha sido una lección. A todo lo desconocido, que siempre me ha dado y me está dando montones de herramientas, que, sin saberlo, he intentado utilizar con la mayor fidelidad posible, o sea, con la conciencia que otorga el tiempo. Y siempre con la firme convicción, inclaudicable, de que ‘lo que no beneficia a la colmena, tampoco beneficia a la abeja’.
Segundo, ¡FRANCIA! (Perdón, el amor es más fuerte).
Tercero, una aclaración. Este no fue, no es y no será un camino de esfuerzo sobrehumano, sino más bien un ejercicio de constancia guiado por la curiosidad, la necesidad, la terquedad y la plena incertidumbre de quien hace el camino andando.
Soy de los que creen que una pieza, una obra, habla por sí sola. Le habla a quien escucha, a quien siente, a quien intuye, a quien interpreta este oficio, que, como cualquier otro, solo los que están involucrados pueden dar constancia de los sueños que atormentan cada obra, cada tiempo, cada espera.
Cuarto, ‘sinsericidio’. Un artista es tan especial como una cucaracha que hace lo suyo. Porque el arte, como la vida, trata de una búsqueda constante, de encontrar sentido en el caos y de expresar lo que llevamos dentro. Es en esa ardua búsqueda donde radica la belleza del aprendizaje continuo.
Dejo dos reflexiones sobre el odio y la estupidez, que hoy están muy de moda, y que obviamente no son mías, pero que me acompañan siempre: ‘Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro’ (Albert Einstein). Y recuerden: ‘Ojo por ojo y el mundo acabará ciego’ (Mahatma Gandhi).
Gracias a todos los que pasan por aquí”.

“Hello, I’m Sergio Hechim. I was born in Santa Fe, in the heart of the Argentine Republic, one of the most beautiful, unpredictable, and wonderful countries in the world. I’d like to share four points with you.
First, acknowledgments. To those who embraced me, pushed me, or denied me. Every encounter has been a lesson. To all that is unknown, which has always given me and continues to give me a multitude of tools, which, unknowingly, I have tried to use with the greatest possible fidelity, that is, with the awareness that time grants. And always with the firm, unwavering conviction that ‘what does not benefit the hive, does not benefit the bee.’
Second, FRANCE! (Sorry, love is stronger).
Third, a clarification. This was not, is not, and will not be a path of superhuman effort, but rather an exercise in perseverance guided by curiosity, necessity, stubbornness, and the complete uncertainty of someone who makes the path by walking.
I am one of those who believe that a piece, a work, speaks for itself. It speaks to those who listen, to those who feel, to those who intuit, to those who interpret this craft, which, like any other, only those who are involved can attest to the dreams that torment each work, each time, each wait.
Fourth, ‘sinsericidio’. An artist is as special as a cockroach doing its thing. Because art, like life, is about a constant search, finding meaning in chaos and expressing what we carry inside. It is in this arduous search that the beauty of continuous learning lies.
I leave two reflections on hatred and stupidity, which are very fashionable today, and which obviously are not mine, but which always accompany me: ‘Two things are infinite: the universe and human stupidity; and I’m not sure about the universe’ (Albert Einstein). And remember, ‘An eye for an eye will only make the whole world blind’ (Mahatma Gandhi).
Thank you to everyone who passes by here.”
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